miércoles, 5 de junio de 2013

Una carta de Entropía/A letter of Entropy.


El desorden del humano provocó una inundación de los sentidos, una hipocresía influenciada por entes sin nombre del pasado y presente, con descendientes y generaciones en su mayoría educadas para precedernos y gobernar nuestras almas ciegas en un futuro perecedero, anónimos y autónomos al recorrer del viento frígido... Ya el mundo no miraba por lo externo, quería salvar su propia miseria sin darse cuenta que ese era el camino erróneo a escoger. Dije que para salvar un mundo sin respiro dentro de un universo sin control, hacía falta mirar desde varias perspectivas y situarse en otros puntos diferentes al que el individuo se hallaba en un principio, mi desorden no les hizo rectificar y la codicia marchitó a la más linda flor del edén. Sin embargo, hay quién no pierde sus sueños ni su capacidad de pensar, imaginar, crear... Siempre queda un atisbo de esperanza en el corazón más frágil.

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